No pasa nada, tiramos de Uber (joder, qué cómodo es) y nos vamos hacia el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), centro de referencia de la innovación tecnológica y científica a nivel mundial y un sitio donde me gustaría haber estudiado de haber sido listo (lease rico).
No dejan sacar fotos, pero se pueden ver las salas o laboratorios donde hacen investigación, con aparatos raros y pizarras con fórmulas anotadas con rotulador. Tiene un aire a la serie "The Big Bang Theory".
La tienda de recuerdos del MIT Museum es una delícia... me lo llevaría todo. Desde un reloj que da las horas según los números de diafragma de una cámara de fotos hasta un juego de gomas del Sistema Solar, pasando por una luna a escala que gira sola sobre un soporte de madera. Pero no me llevo nada porque -esta vez sí- no soy rico pero sí listo.
Decidimos ir andando hasta Harvard porque está cer.... porque sí, porque lo decidimos así. Al cabo de un rato empieza a apretar el hambre, así que el primer sitio que hacen comida nos llama la atención.
La hamburguesa con sweet potato (boniato) está fantástica y Viki se pide un plato de spaguetti con albóndigas que por sí solo alimentaría perfectamente a dos personas. En la foto no se aprecia la magnitud del plato. De hecho, el "acompañamiento" consiste en una ensalada griega tamaño XXL.
Preguntamos a la camarera por algún cibercafé y nos ofrece imprimir las tarjetas de embarque con la impresora del restaurante, pero nos convence de que con guardar la captura de pantalla del código QR es suficiente. Le hacemos caso porque... total, igual no volamos. Este es el aspecto del huracán Florence desde el espacio (la foto no es mía, mi palo selfie es más corto):
Ya no llueve. Ahora diluvia. Pero estamos ya cerca de Harvard así que sacamos los chubasqueros y seguimos hacia allí. Harvard está en Cambridge y pasamos delante del ayuntamiento, que parece un castillo medieval. La verdad es que Boston se parece poco a la América que yo conozco: hay mucho ladrillo.
El campus es precioso, unos cuantos edificios señoriales rodeados de jardines y árboles.
Sigue lloviendo y ya no es agradable seguir la visita, así que... oooootro Uber y hacia Copley Place. Allí nos damos una vuelta por el centro comercial sin muchas esperanzas de comprar nada, porque son todo tiendas de lujo y tenemos algunos outlets por el camino. Y que yo soy más de camiseta del Walmart que de Emporio Armani. Y lo seguiría siendo aunque fuera más rico (más listo no se puede. Más modesto, sí).
Hay una tienda que vende tés, David’s tea. Tienen algunos alucinantes, me recuerda a los caramelos de todos los sabores de Harry Potter. Cogemos algunos (chai con chocolate, uno verde con especias picantes y otro de piña colada) y me regalan uno para tomar de sirope de maíz que resulta sorprendentemente bueno.
Salimos a la calle a dar un paseíto y terminamos merendando unas tazas de chocolate en un Max Brenner. Que no falte de ná.
A estas alturas ya os habréis dado cuenta que hoy tengo pocas fotos. Algunos seréis ricos y otros no, pero sin duda todos sois listos.
Entramos en un Walgreens a comprar algo de cena, de la que se le añade agua y 3 minutos de microondas y listo. Y volvemos al apartamento, como no, en Uber.
Hoy toca dormir pronto para madrugar y coger (esperemos que sí) el avión hacia Charlotte. Porque si no lo conseguimos seremos algo más pobres y se nos quedará cara de tontos...
Listo - Tonto - Listo - Tonto... jajajajajajajaj Tú lo que ets és GUAPO!!! ;)))
ResponderEliminarVinga ànims que segur s'arregla tot... (per cert, lo del palo selfie m'ha molat molt...)
La veritat és que no he vist les notícies... ja sabeu que si no informa pel canal Disney, jo no m'entero de res... així que no us puc explica què diuen des d'aquí sobre l'huracà... Espero que tot vagi bé i ja explicareu en el pròxim post
Petonets
Carol