martes, 18 de septiembre de 2018

17 Nashville

Nos levantamos tarde. No sé si es por el cansancio o porque ya vamos cogiendo el horario de aquí. Nuestra primera parada es el Capitolio del estado de Tennessee. Lo primero que llama la atención es que, una vez pasado el control de seguridad, te mueves a tus anchas por donde quieres. Vas entrando en todas las salas (la de los senadores, la biblioteca, etc) y estás solo.

Bueno, hay alguna cámara, sí, pero la sensación de que esto pertenece al ciudadano y que el político es un servidor público es fuerte. Me fijo en el detalle de que las sillas de los bedeles son nuevas, cómodas y grandes mientras que la de los senadores son más antiguas, incómodas y ajadas en algún caso. Curioso cuando menos.

Veo en las mesas de los despachos unas banderitas de Tennessee como las que llevo tiempo buscando para comprar y no hay manera, así que a la salida le pregunto al policía (trooper) del control de seguridad si sabe donde puedo comprar una.

Hace algunas llamadas y nos dice que esperemos que lo están mirando. Se interesa por nuestro viaje y nos explica que estuvo, con el ejército, en Madrid y Mallorca. Nos pregunta qué comida nos gusta más de EEUU y llama a su hermana, que vive en Memphis, para preguntarle los sitios de mejores hamburguesas allí. Llega otro trooper con una caja y me la da. Se trata de una bandera de Tennessee de las de colgar en mástil, doblada en triángulo que es la forma oficial de plegar las banderas. Con la boca abierta de la emoción y sin saber agradecer suficientemente el gesto, marcho de allí reafirmándome en que viajar cura muchas cosas...

Afuera llueve. Cogemos el coche y nos acercamos a comer a un restaurante que hemos descubierto gracias a internet y que tiene buena pinta.

Se trata de Monell’s (el original, hay dos más), un restaurante familiar de comida sureña donde no escoges menú ni mesa ni nada.

Se comparte mesa y van pasando platos con diferentes comidas que a su vez tú tienes que pasar hacia tu izquierda. Pasan tantos platos que es imposible que algo no te guste... macarrones con queso, espinacas, puré de patatas, judías, costillas, pollo en salsa, pollo rebozado, diferentes panecillos,...

Para beber, en la mesa hay unas jarras de limonada y té para irte sirviendo. Comemos hasta reventar a un precio más que razonable, disfrutamos de la compañía de la gente (está prohibido tener el móvil en la mesa) y nos echamos unas buenas risas. Si vas a Nashville, ves a comer a Monell’s.

Para hacer tiempo, volvemos a Broadway (la calle de los bares) a echar la tarde y a despedirnos de los locales de música en vivo.

Para cenar tenemos una cita en uno de los más míticos locales con uno de los mejores guitarristas. Vamos a ver a Mike Henderson y su banda en el Bluebird Café.

Mike es una bestia parda a la guitarra, aunque la banda no se queda atrás. Por desgracia (para mí) el bajista no es el mismo aunque la mujer que le sustituye es muy buena también. Tengo debilidad por todos: el pianista es un virtuoso multinominado a los Grammy y el batería es arrollador. Todos han tocado con las principales estrellas de todos los estilos.

Un concierto impresionante, una cena regulera (pollo frito y patatas) y un buenísimo chupito de Jack Fire. Mirando hacia atrás ¡un gran día!

4 comentarios:

  1. Es que són tan Bona Gent i hospitalaris, és amb el record que millor em quedaría del viatge
    Paqui GiP

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  2. ¡Que fuerte lo de la bandera! Yo ya me he emocionado letendolo... ¡es que son así!
    Menudo dïa habeis tenido ¡Morrell’s, Blubird y Capitolio! Que envidia... ¡y no es sana!

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  3. He escrito sin gafas, perdón por las faltas!!!!

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  4. Uauuuu aquest post sí que mola! M'estic imaginant la teva cara amb la bandera... Per cert, m'ha faltat la foto!!! ;))) La foto del Monell's és molt maca... la gent té un sonriure que fa goig

    El concert segur que ha estat impressionant perquè acabis al dia amb un xupito.. jejejeje

    Molts petonets

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